Hasta poblarte los ojos que tantean la música



Hasta poblarte los ojos que tantean la música

A Neutrina Etaine Ilifayka

 

(POEMAS)

 

1.

Subiré por tu espiga como la sangre
de la tierra
hasta poblarte los ojos que tantean la
música
te beberé en la garganta el pájaro de la locura
y seré desde adentro el sitio por afuera

Haré barcos con tus dedos de caña
de pan
para ser a los dos lados de la nada
midiendo diluvios en las alas
de tu dulce pájaro voraz.

 

2.

Como un caracol de la tierra.
Me alargaré como la lluvia íntima
en los hormigueros, midiéndote la sombra
te cavaré por el camino del grito
hasta liberar el pájaro ciego que espera.
Será en ti el mar, toda la sombra y
la tormenta en caracol, para pulsarte
la locura a corazón bajado como el
latido de las olas que enumeran los barcos.

 

3.

Me buscaré el buzo a tu manera
destapándome una soledad que me
llevas
El silencio de los hombres está
callado de tantas
soledades
Llenarás tu silencio (el que me vive
el otro lado de tus palabras)
como una mano.
Tantas manos me van apareciendo
con la gente.
Tantos ciegos voy alargando la
mirada.
y tú serás sólo un dolor para
mi muerte
cuántas veces digo tú

cambio las caras
mi costado es el sitio de
todos los hombres

 

4.

Si en la vena del tiempo coagulara
y frenase la sangre el transcurrir
y fuera bajo el puente la misma agua
que se petrifica en quietud y no se cambia

 

5.

Cuando llegues temo
quedarme
coagulado y quieto,
petrificarme
gritarte en silencio
no poder tocarte
ni ante ti mostrarme
etéreo
ser fantasma
incolora nada
invisible, ajeno
cuerpo, a tus ojos ciegos,
de materia callada

mírame al pasar
que yo estoy mudo

 

6.

yo sé que antes y tras de mí hubo
y habrá
alguien que vaciará el vacío de tu
lado
yo sé que tú me crees el candado
última perla de collar

 

7.

¿Cómo puedo callar el canto que me surges?

 

8.

¿Cómo gritarte mi corazón de palo
como un árbol, un hombre que no ha
sido entero
cuando pasas como un viajero
por mi carne pobre o mi riqueza
de árbol?

¿Cómo se abre tu carne ciega
congregada en flor donde la lluvia
es viva
asomada tu soledad en un aljibe
y tu piel existida en lo que besa?

¿Cómo gritarte amor esa pobreza
esa pobreza de acero en la madera
esa existencia ser afuera
de buscarme el hombre más allá de la
existencia?

¿Cómo gritarte cuando pasas aquí
pasas
cómo gritarte (la hora mutuamente)
que eres el aquí, el ahora, tú la gente
el costado que se nombra en lo que abarca?

Y tu mano me baja como un pájaro
caliente
nos buscamos el barro por el ciego y por el
topo
la guarida es el lugar cuando existimos
miedo. Pozo
de la lluvia que cerramos

Pozo en la madera buche de savia
corazón de pájaro y silencio
en el pecho del árbol
que se cierran
como latirte la savia en el cuello de
la tierra
con el topo de sangre
ciego en la estocada

gritar, ir comprobando oídos sin
cerrojos
como gritarnos a los ojos solos
y arrancarnos la raíz por la garganta.

 

9.
JESUCRISTO

Una ciudad. un reo. crucificado
en el suelo. ruido. tiembla
se cae poco a poco todo. doce
hombres que quedaron en la plaza
avisan a los demás que mientras
huían pasaban aviones vacíos
que tenían las escotillas de las bombas
abiertas todo ha quedado radiado
el muerto en la plaza. es el único
que se corrompe. los doce envejecen,
los demás luego de los siglos comprenden
que han enfermado de inmuerte

 

10.

Un día te abriré te asumiré todos
los silencios como la tierra fue toda
tumba alrededor del primer muerto
como fue toda huerto
bajo el primer hombre
un día te abriré
te poblaré la historia
para que tengas tiempo

Y no me importarán
los olvidos que se te abran por
detrás
toda tu tierra recogida en una
raíz
como tu carne accedida en una
lanza.
Serás invadida. tu testimonio
vendrá de la locura como un pájaro
que llega del diluvio
caminaré tal vez sobre un abandono
(sólo hay abandono donde hubo
partidas.
el silencio empieza después de
la última palabra)
pero andaré empezándote ritos en tus
templos sin oficios.
allí aprenderé a cantar
con tus cosas
tu tierra subirá por las semillas
allí te abriré entonces
el sol será a los dos costados
de una punta
como la lanza por afuera desde
adentro.
allí acudirá tu espejismo
abierto el ciego
en el primer espejo destapado.
allí serás a los dos lados
de un espejo
con la savia a media asta
mordiendo la lluvia como los hormigueros

 

11.

El tiempo, eterno ahora sucesivo
como el día, final postergado cada día,

 

12.

Noche a noche tu pecho de altura
baja a recoger tu corazón de pan
sobre las olas
para juntar las manos al ritual
pagano
de rezar con la voz desde la mano.

 

13.

De tanto gritarse solitario
mi silencio se suicida para ti esta tarde
mística resurrección del rezo

 

14.

Yo soy tu sangre recogida en la tierra
la lluvia que se cae por tu fruto en verano
y el tesón de golondrinas rumbo atrás
de primaveras
que levanta tu sereno como un faro
Soy el otro lado de tu mejor silencio
y el silencio que guardan todas tus palabras
por eso te subo en las noches sin rezo
como el fervor que junta las manos
en las almas.

Y yo te amo a veces sin nombrar mañana
y sin bastar ayer no paso a recoger
tu día.
a la hora del recuerdo el sueño no
te alcanza
y la noche callada te vuelve lejanía
Eres mejor que el verso que te
nombra y canta
mi voz no te puede como tus suaves tardes
por eso el recuerdo te intenta y no te
alcanza
y el canto es oración aunque yo cante

 

15.

Hoy la lejanía, profecía de los hombres
se alza, tarde vertical

 

16.

Acatada mi rebelión
maniatado el grito
crucifica la garganta.

 

17.

Desde tu voz te llamo.
levanto la soledad que me acom-
paña.
como levando anclas
a un pájaro último de
recorrer diluvios.
Más allá de mi silencio
tu voz se extiende
agreste sobrevida de una
sola soledad que canta
sola.
El mundo te reclama
se te clava en el remanso
de los ojos
empezando túneles de angustia
recogida
el mundo te crece por los ojos
empezados caracoles de rumor
infinito.
Como se guarda la luna sin
haberla comido
tu soledad es mi abandono y
mi silencio tu pobreza de
palabras.

Y aquí estoy nombrando cosas
que no nombras y eres
porque tu rostro sirve para mis
manos,
y a este hueco sonoro que tiene
tu nombre
le crecen palabras en la
primavera.

 

18.

sangre
alto púlpito de pan,

 

19.

Has caído a mi garganta para
Mi voz sin cadenas.
Por eso tu albedrío está en mis
alas y mis velas
Y puedo gritar

 

20.

Con mi voz de barro
Voy a hacerte un hornero
para que vivan tus ojos de remanso
y de luna
y para guardar tus hondas manos
de manzana
con mis roncas manos voy a
hacerte un silencio
tú tienes, recuerdo, lentos dedos
de caña
lejanas partidas asomadas al alma
y el ancho peso de trigo como
un rumor de
sombras
cayendo de tu espiga hasta
la tierra.
Con mi garganta de caña voy
a hacerte una
estrella
para sembrar en tu tristeza una
larga ventana
Y con mi ojo de acero una luna
quemada
para un sol infinito más allá del
invierno
Quiero hacerte la mañana de mis
cosas mejores
te pareces a mi alma cuando te
recuerdo.
por eso me bastan estas tibias flores
que son largos vientres a través del invierno
No te importe la tarde desnucada un
día
hoy el mar se desboca sobre el tiempo
desbordado
y donde el canto era una quieta actitud de
espacio
como una dulce flor silvestre te ha crecido
el verso.

 

21.

de vientres y lanzas
de oscuros panales
y pasillos sonoros de lámparas
de penúltimos estambres
de labios azules soportando naves
de cálidas dagas
y travesía innumerable sin lugares
de hombres desfondados
como el eco indescifrable en los pasillos
de hombres largos
en el círculo infinito del anillo
retomo la carne
y el tiempo estacionario
el infinito inmóvil me desvisto
me fue designada la llave
desde vientres largos
y asumo la vez que me asisto
olvidado ya el número del ave
y el diluvio inmemorial que me subsisto.

 

22.

a la orilla
De tu savia nómada como el verano
fui degollando flores
que se convertían en mariposas.

23.

De savia vengo
de telares remotos
urdiendo centinelas en las torres
del ciego vegetativo como la nada
por el tiempo sagital que me numera

En una tumba de altura
la luz que me transcurre
digo madre
el candado florece como el pájaro coral
el buzo que pasará a verdad
ya existo la mirada del que sea testimonio

en una mesa azul olvido vasos de música
me han sido cambiados los emblemas de la sed.
los signos que ya no significan
yacen como cadáveres que no son muertos
y desde los lenguajes desmentidos
que nos solos
algas en el inapelable infinito de la nada

digo madre y suena
a rostro aún
a palabra que subsistió la cancela
como asumiendo el espejismo
de creer en espejismos.

 

24.

Perdido el tiempo de recoger actitudes

de alguna mañana que me exista los ojos
sentenciado a sal
de barro proverbial
descifrado
o templo desmentido

la trinchera abandonada
el acecho sitial de los ojos de un muerto
rictus de infinito que no desmentirán los gusanos.

 

25.

...Pero no podrán desmentir el veredicto original
de haber sido designados hombres.
condenado a

 

26.

llevaba los ojos raspados de vientos azules
y un día retorné a mi vigilia
de ventanas dibujadas en los muros

 

27.

riguroso como un anillo

 

28.

de soñar con rigor diario las mismas cosas
que dejaba en el sueño como despertando
perdí la realidad.

 

29.

Querida Gual.

Yo aprendía a escribir mientras
el cartero tocaba el timbre. ¡Qué casualidad!
Cuando leí tu carta me sentía tan capaz
que me pareció ridículo dudar.
Quiero explicarte bien. Escribir no es
producir palabras con trazo de literatura.
Eso es lo que yo hacía. Ahora no. pero
tampoco escribo. Por eso te digo que
aprendía. Espero haber encontrado la
veta. Es muy difícil. Como sea, voy
a estar en tu día del ERROR para producir
palabras, o escribir. En estos casos el asunto
no es cómo sino qué.
Estoy un poco flaco 63 kg. según algunos
loco; pero no con la trascendencia de los
locos verdaderos o los genios, sino con la
de los estúpidos.
Yo opino que convivir con una estupidez como
la que ahora me pasa es otra cosa que locura
o idiotez. Es búsqueda. En eso ando.
No importa qué se encuentra. En primer
término importa la inquietud, luego saber hacia
dónde. Por eso, pagaré con muchísimos
kilos más de lo que sea.
Es como gastarse las manos contra las
piedras. Un precio bastante bajo si se
considera que se logra salir de una cueva.
Yo les he escrito muchas veces. He pensado
que les escribía. (no puedo con el genio y me
justifico). pero ninguna carta emprendió
la distancia.
No les pido perdón. Es como no tener la
culpa. Ser, nunca es una culpa. y yo soy
de alguna manera que no tiene cartas y cum-
plidos.
Manifestar no es lo sustancial. Y yo sé
que ustedes saben que todo lo que se recuerda
es mucho más que un millón de cartas.
Por eso, cuando hay otra cosa que un respeto
y una formalidad sin fondo se puede, sin
temor de perder la propia imagen, existir
en la verdad de estar lejos y cerca en una
misma distancia.
Claro está que una carta es una ayuda
para los extraviados en el desierto de la gente.
Pero ustedes son un desierto lleno de árboles,
¿qué necesidad hay de mantener relacio-
nes sin talón (indestructibles) con cartas?
Es cierto, yo suelo escribir, una vez al siglo,
y creer que es bueno, pero en mi nueva
posición de absolutismo no admito la
impostergabilidad de lo relativo.
Y absoluto estúpido como digo, me voy por
la relatividad de las explicaciones.

 

30.

En la frente que me sube por los pies
vuelvo,.

 

31.

música = fuego helado
hielo de música = color.

 

32.

Remota. total. enorme.
como el silencio en un campanario
como el último grito sobre la tierra

 

33.

ya nos desciframos la sombra
aprendimos el silencio del ermitaño
y ahora los buzos
vivimos en los hormigueros del agua
Pero aún tu acecho grutal

 

34.
YEMA

tus manos roncas como el barro como
adobe,
las nueces.

 

35.

prefiero luchar y
equivocarme que
vivir rutinariamente

 

36.

Pero ya no abriré tu sangre
como la estrella que te temblaba la mirada
Ni sonaré en tu gruta
como la lámpara
que nos comíamos la tarde

 

37.

Es suficiente saber que no se vuelve para dudar
el dolor de lo que se deja
¿Cómo medirnos la ausencia? el hueco que espera
por delante?
¿cómo secarnos todas las palabras
que nos viven el silencio?
cómo emprendernos la tristeza
con qué naves que no sabemos (sabernos) remar
tantearnos la lejanía como si partir
fuera un camino que seguimos?
Vivir es quedar, tantas veces hasta
historia. Por eso el dolor de cambiarnos
el rastro de asumir otros ojos y otras
manos en otros rostros y otra carne.

 

38.

Cuando haga sombra mi sombra
como un silencio pleno de palabras
cuando ya sea silencio en todas partes
silencio sin principio
de lo incomenzado
como la sombra de nadie
historia vacía
que no acorta el tiempo
cuando me sientas

 

39.

Desde mi nada sitial
como el fantasma de un fantas-
ma
mi mano te intenta
como si fuera de agua

 

40.

De tus tres fracasos pensé que tenías
mala suerte o que eras tres veces
culpable o que hay más de tres hombres
malos.

 

41.

Campanas a silencio se expanden
como la soledad súbita en los
puertos.
estrellas vacías rompen
como golondrinas frías a media
travesía
frutas muertas bajo tierra en
los inviernos.

 

42.

Todos nos asistimos con nuestras
puertas
Ciudad.
Nadie o alguien o todos
en la duda de cada acecho
en la sombra del espanto.
Tal vez si el viento alucina
una mano que llama
alguno atraviese la plaza de
su miedo
y sobre el silencio de la ciudad
vacía llame.
Después, tal vez,
la gente.

 

43.

mi silencio incluye tu distancia
ya no eres nunca, sin tiempo
eres antes

 

44.

el dolor a vino

 

45.

Aquí soy
sobre tu testimonio que me empiezo
y el ciego que dejo atrás o que recojo.
aquí ordeno nuevamente las palabras
sobre las cosas que me creces
como un agua nueva a cada sangre en la
tierra.
Aquí te soy.
La raíz que se ensancha toda la tierra
la tierra que asiste
congregada en la única raíz
que todo se asume en el primer testigo
Aquí te soy como la raíz que existe toda la tierra
se busca soledad a soledad como las manos.
Y luego de cerrar los ojos
la duda sin importancia de ser verdad uno
u otro lado del espejo.

 

46.

Cierro los ojos para pensar tu
imagen.
asomado a pasillos de niebla
a las cosas del intiempo
tomado de la mano de tu rostro

 

47.

Arte es el instante inmenso en que zozobra toda estética.

 

48.

las palabras las frutas tus
manos, el silencio con que
juego como con un gato.

 

49.

cuando tenga la mansedumbre de los realmente bravíos
te llegaré desde la gente
manso como el silencio
y solo como las palabras
irreal como las cosas que
sólo son en los ojos
y si me preguntas
para qué he venido
me sacaré los zapatos
para mostrarte mi
vida y si no me preguntas
nada agregaré al tuyo
mi silencio redondo
para que bebamos los dos de
la misma soledad.

 

50.

apenas se desenhebraba por
orificio un alegre de sangre
la bala como si su carne se hubiese
puesto a silbar grotescamente
apenas se enhebraba por un pasadizo de su
mente un silbo de cordura como la
luz por un cerrojo

 

51.

Tal vez no lo sabes. En tus pies
hay abismos remotos como los ojos
de los ciegos.
Tú vives como las águilas en el filo del
hambre y no bajas donde la lengua
de las olas respira la piedra

 

52.

He caminado por los hombres
poblándome los ojos
y todo se fue volviendo palabras.
Esto es todo.
Quiero alumbrarte con mis sombras
Echar el canto desierto del silencio
Para llenarte las manos con estrellas
Víveme
Eso es todo
palabras
y aquí
quedarme tus ojos
todo lo existo como el silencio
que es todas las palabras

 

JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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